En el imaginario colectivo, la ingeniería industrial suele asociarse a densas teorías, complejos modelos matemáticos y extensas jornadas de análisis abstracto. Sin embargo, en la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Tecnológica de Pereira, un grupo de investigación está demostrando que las aulas pueden transformarse en escenarios de juego, simulación y disfrute. Se trata del Grupo GEIO, un laboratorio de creatividad que rediseña la enseñanza de la ingeniería bajo una premisa fundamental: el error es el mejor maestro.





Liderado por el ingeniero Carlos Mauricio Zuluaga Ramírez, GEIO se basa en el desarrollo de metodologías activas, experienciales y constructivistas. A través de la creación de «micromundos» en el salón de clases, los estudiantes de Ingeniería Industrial y áreas afines logran vivenciar las dinámicas del entorno profesional antes de salir al mercado laboral.
«Diseñamos actividades lúdicas donde los estudiantes aplican los conceptos teóricos. Por ejemplo, recreamos una línea de producción real en el aula y ellos asumen roles: operarios, jefes de producción o jefes de inventarios», explica Zuluaga, quien resalta que el grupo abraza la filosofía del psicólogo Lev Vygotsky: «El conocimiento es para disfrutarlo y no para sufrirlo».
Fundado en 1999 por el ingeniero César Jaramillo, el grupo nació originalmente bajo el nombre de GEIO, enfocado estrictamente en la Enseñanza de la Investigación de Operaciones y la Estadística. Con el paso de los años y el creciente interés de la comunidad académica, el laboratorio expandió sus fronteras hacia todas las ramas de la ingeniería industrial: administración, producción, pensamiento sistémico, mercadeo, finanzas e investigación de operaciones. Aunque el nombre evolucionó y se consolidó como una marca registrada de calidad pedagógica, hoy en día sus integrantes lo definen, más allá de unas siglas, como un laboratorio puro de creatividad.
Actualmente, GEIO está integrado por un equipo de entre 18 y 20 estudiantes guiados por un grupo de docentes que dinamizan el espacio de manera orgánica. Aunque Zuluaga ejerce la coordinación general y administrativa son los mismos estudiantes con mayor trayectoria quienes, bajo la figura de coordinadores de línea, entrenan a los nuevos integrantes que ingresan en los primeros semestres de la carrera. Este relevo generacional permite que los jóvenes aprendan a correr las lúdicas, realicen monitorías, desarrollen sus proyectos de grado y se preparen para presentar ponencias en eventos científicos.
El impacto de GEIO trasciende las fronteras del campus de la UTP. Gracias a su rigor y el constante desarrollo de productos científicos, el grupo está catalogado en la Categoría A por MinCiencias, uno de los máximos reconocimientos a la investigación en el país, además de operar como laboratorio de puertas abiertas para empresas y delegaciones universitarias externas, GEIO se ha consolidado como un exitoso proyecto de extensión.
El grupo diseñó un modelo de transferencia tecnológica con el que capacitan a docentes de otras instituciones del país y del exterior a través de exigentes cursos teórico-prácticos de 40 horas. Hasta la fecha, más de 30 universidades han adoptado la metodología lúdica de la UTP, incluyendo un hito internacional clave en 2022 con la capacitación de la Universidad de Cuenca en Ecuador.
Este ecosistema lúdico dio origen a la Red IDDEAL (Red de Investigación, Desarrollo y Divulgación de los procesos de Enseñanza-Aprendizaje a través de la Lúdica). Anualmente, los laboratorios hermanos fundados bajo la metodología de la UTP se reúnen en un encuentro nacional para compartir sus avances y nuevas herramientas.
Este año, la cita académica se dio en la Universidad de América en Bogotá, un escenario donde los estudiantes de FACIEM de la UTP volvieron a demostrar que el juego es una cosa seria, consolidando lazos académicos de alto nivel y posicionando a Pereira como el epicentro de la innovación pedagógica en ingeniería para la región y el continente.








