Escrita por: Sergio Sanchez Cardona 

¿Alguna vez se imaginaron al profesor de radio queriendo ser historiador? Resulta que así le sucedió a Santiago Rengifo Orozco, nacido el 8 de octubre de 1986 en la clínica llamada en ese entonces Clínica Risaralda de Pereira; realmente, la fecha donde nació es un dato que muchas veces omite mucho en su contexto y pocas veces dice. Su infancia, en palabras de él, fue muy normal, como cualquier otra, pero le gusta recordar la época cuando nació, ya que fue una época de muchos cambios: “Antes incluso de la caída del muro de Berlín, el mundo empezó a cambiar mucho”.

Creció solo con su mamá, la cual era docente de un colegio, y siempre vivió rodeado de libros, televisión y, sobre todo, mucha radio; en todo momento su hogar estaba sumergido por los programas radiales que siempre ponía su mamá en la mañana, tarde o noche, aunque muchas veces en la noche se podía escuchar la televisión. Su gusto por la radio se reforzó mucho más cuando, junto a su hermana, escuchaban mucha radio musical, que era la tipología que más reinaba en esos tiempos; tanto así que cada mañana, tarde o incluso en la noche, el hogar se convertía en un ambiente inmersivo de un concierto o una canción única.

Su madre, al ser docente, era una persona que llevaba muchos libros y, sobre todo, enciclopedias; esto hizo que Santiago tuviera un nuevo interés, interés que es la historia. ¿Pero, más allá de las enciclopedias, de dónde viene ese amor por la historia? Nuevamente, su madre y su rol como profesora. Entre 1992 y 1993, en Colombia, el expresidente César Gaviria realizó un racionamiento de energía a causa del fenómeno de El Niño llamado “Hora Gaviria”; este racionamiento era más o menos de 4 horas, pero como niños, él y su hermana siempre se acostaban temprano, entonces no notaban mucho este cambio sin electricidad.

Sin embargo, su madre, después de darles la comida, con una vela encima de la nevera creaba el ambiente perfecto para contar historias; estas historias rápidamente llamaron la atención de Santiago. Esta atención lo hizo, primero, empezar a hablar mucho -“Cuando me preguntan algo me gusta hablar y hablar”-  y, segundo, se empezó a interesar sobre las historias de las personas, pero sobre todo de la historia de la humanidad. Su madre, con ese ambiente de historias de ella, el mundo y las civilizaciones, logró que Santiago generara demasiada pasión por la historia: “Me convertí en un amante de la historia, un amante pasivo de la historia”.

En varios momentos clave de su vida definió a qué se quería dedicar o qué le gustaría hacer, aunque mucho de lo que hizo siempre le gustó y le llamó la atención; uno de estos momentos fue en octavo-noveno grado del colegio, donde, a raíz ya de leer tanto sobre historia y lo que le contaba su mamá, le iba muy bien en ciencias sociales; era de los que participaba en clase preguntando o diciendo lo que pensaba; en palabras de él: “el ñoño”. Ahí fue donde dijo que quería ser historiador; no profesor de ciencias sociales, historiador. Pero ocurrieron una serie de problemas para cumplir este sueño, desde no lograr pasar el examen o las grandes distancias que tenía que recorrer para poder estudiar.

En su época de universidad, exactamente en el 2005, en la Universidad de Caldas, entró a estudiar licenciatura en ciencias sociales mientras buscaba la oportunidad de cambiarse a historia; esta carrera de ciencias sociales duró un semestre, aunque le gustó, no era lo que esperaba ya que su foco principal era la historia: “Como cuando ustedes están en primer semestre y de una esperan que los metan a una cabina”. Su sueño de historiador no se pudo concretar; intentó entrar a la Universidad de Antioquia y a la Universidad Nacional, pero en ninguna pudo pasar.

Dejó las ciencias sociales, aunque no le molestaba la idea de ser licenciado en esta área; se centró en un nuevo foco: ya era una persona a la que le gustaba mucho la radio, escribir, leer y hablar, y se dijo a sí mismo que quería buscar un tema sobre la comunicación. Siendo originario de Pereira, encontró en la Universidad Tecnológica de Pereira la carrera de Licenciatura en Tecnología, en ese entonces llamada Licenciatura en Comunicación; nunca le desagradó la docencia y, por su necesidad de que le guste y querer compartir conocimiento, desde el primer semestre se sintió muy cómodo en esa carrera.

Su primer proyecto de radio fue en 2008, donde Universitaria Estéreo le dio la oportunidad a él y a unos amigos de crear un programa; programa que fue de música gracias a la melomanía de Santiago heredada de su madre. Este programa fue llamado «Ciudad Alterna», donde fue un camino de demasiado aprendizaje, de preguntarse cómo se hace radio, de tener su propio estilo y, sobre todo, romper esquemas.

A Santiago lo marcó mucho una palabra del profesor de la carrera, John Harold Giraldo, la cual era que el programa tenía una validez desde la formación de público; esta formación de público se refiere a abrir campos que normalmente una radio comercial o los medios tradicionales no van a cubrir para todo el mundo, por ejemplo, poner música de bandas emergentes de la ciudad y contar la historia de ellos para que más personas los conocieran: “Poníamos música de bandas que nadie iba a poner”.

En sus semestres siempre fue un estudiante muy dedicado, le gustaba todo; cada materia que veía le aportaba un conocimiento que a él le encantaba. Participaba mucho en todo lo que brindaba la U, como ser parte representante de los estudiantes en el comité curricular, lo cual le permitió conocer más la universidad y la licenciatura. Gracias a todo esto, comentarios de profesores y su experiencia haciendo radio, radio web la cual se llamaba “Radio Red”, creada por Alejandro Arcila, que invitó a participar a Santiago, este realizaba radio de todo, ya que, en palabras de él, la radio web es mucha experimentación. Todo esto le permitió ser docente de la materia Radio en la universidad, posteriormente de más materias y una electiva llamada Radio Educativa en Línea.

Una de sus frustraciones como periodista es que se hayan olvidado de generar criticidad y generar opinión crítica; busca que los oyentes logren ver todo de una forma diferente y no recibir meramente información y, junto a esto, los egos le molestan: “La comunicación no puede ser un acto del ego”. Todo ese ego se visibiliza en los productos que hacen las personas.

Uno de sus proyectos actuales de la radio es su programa en la Emisora Cultural de Pereira donde habla de la época de los 90, ya que es docente pero le faltaba algo más sobre la radio y justo existió la posibilidad de mandar una propuesta, la cual les gustó, y tuvo la oportunidad de hablar de una década la cual le gusta, creció y ama: “Sentía que había una identidad sonora de los 90”.