Llegó desde territorio tolimense en busca de su sueño profesional. Hizo parte de la primera promoción del programa de medicina de la UTP. Fue profesora, investigadora y encontró en la genética su pasión. Lideró como pionera en Colombia, proyectos en ADN y posteriormente en células madre. Hoy ya está pensionada pero sigue al frente de un emprendimiento basado en la ciencia médica desde las Células Madre.

Han transcurrido 48 años desde cuando Julieta Henao Bonilla llegó a la Universidad Tecnológica de Pereira a construir su sueño de vida.

Era una Ibaguereña que no sabía el protagonismo que iba a tener en el mundo de la medicina regional y nacional, especialmente por su interés en la genética.

Estar en el grupo fundador como estudiante de una escuela de formación como aquella en los años 70, era por un lado un privilegio porque ser médico era pertenecer a una élite y por el otro un reto porque le correspondió enfrentar las precariedades normales de un programa que apenas iniciaba. “Recuerdo que aunque teníamos unos destacados creadores de contenido de las materias que íbamos a ver y unos excelentes docentes, no teníamos infraestructura de nada. Las clases las recibíamos en el Colegio Liceo Pereira. Tampoco teníamos laboratorios propios, eran prestados en otros programas” cuenta Julieta.

Esos inicios, fueron momentos complejos para un grupo de 50 jóvenes que querían hacer parte de la historia de la UTP, de los cuales solo la mitad se graduó entre ellos solo dos mujeres, Julieta y Martha Teresa López.

Una vocación marcada por la genética

Su interés por la genética surgió desde los primeros años de formación, motivada por la curiosidad sobre el funcionamiento de la vida y la transmisión de la información biológica. Esta inquietud la llevó a especializarse en genética médica en México y a profundizar en diagnóstico prenatal en Cuba.

A su regreso a Colombia enfrentó barreras para vincularse como docente, en un contexto donde su especialidad aún no era comprendida plenamente. Sin embargo, con el tiempo logró integrarse a la universidad y abrir camino en un campo que hoy resulta fundamental para la medicina.

Como docente, su enfoque estuvo centrado en despertar la curiosidad científica en los estudiantes y mostrar la investigación como un proceso natural del ejercicio médico. Participó en la formación en áreas como gineco-obstetricia, pediatría y medicina fetal, además de liderar investigaciones sobre mortalidad perinatal y enfermedades genéticas.

Su trabajo permitió impulsar el desarrollo del laboratorio de genética médica, fortaleciendo tanto la docencia como la investigación en la región. Fue un laboratorio de vanguardia, no eran más de dos o tres similares en el país y el de Pereira se fortaleció porque logró un convenio con el Instituto de Bienestar Familiar para hacer las pruebas de ADN para determinación de paternidad con una confiabilidad del 99.99 %, reemplazando las que se hacían que solo daban el 70 %.

De la academia a la innovación en salud

Posteriormente, su trayectoria dio paso al ámbito empresarial, impulsando iniciativas relacionadas con terapias celulares y medicina regenerativa. Desde allí, ha explorado el potencial de las células madre como alternativa terapéutica para diversas enfermedades crónicas y degenerativas. En la actualidad trabaja con más de una veintena de enfermedades de alta complejidad, en busca de terapias curativas basadas en las células madre. “Hemos alcanzado resultados increíbles en algunos tipos de cáncer, síndrome de elan, diabetes, artrosis entre otras, e iniciando investigaciones en otras, que seguramente serán una esperanza de vida”.

Lo alcanzado por Julieta Henao en el campo de la Genética Humana  es increíble, desde CEMAB como proyecto de investigación compartido con la UTP  y ahora con Regencod, un emprendimiento científico que no se detiene, pese a las adversidades.

Su trabajo en este campo refleja una constante: abrir camino en áreas emergentes, incluso en medio de tensiones regulatorias y científicas, manteniendo siempre una visión orientada al bienestar humano. 

“Nosotros hemos demostrado científicamente que los procedimientos con células madre son efectivos, pero hay un monopolio de las grandes farmacéuticas que impiden que lleguemos al mercado”.

La Gratitud

Julieta Henao hoy ya retirada de las aulas de la UTP, con nostalgia marcada en su rostro, reconoce que sería interminable la lista de personas que aportaron en su vida, que la apoyaron y la impulsaron y, a las que le rinde tributo y gratitud, pero destaca algunos nombres, el de Armando Arciniegas, neumólogo uno de los integrantes del grupo fundador del programa, y aquien le reconoce el liderazgo. “Armando nos enseñó a ser líderes”. Y también a Sary Arango Gaviria una mujer de la que dice que su bondad, sensibilidad y pasión por lo que hacía, no tenía límites. 

Un capítulo especial le guarda a Carlos Alberto Isaza, su profesor y posterior esposo y padre de su hijo. “Un hombre increíble. Como docente un maestro; como investigador, de los mejores. Ha sido un gran coequipero”. 

Una vida guiada por valores y propósito

A lo largo de su carrera, Julieta Henao Bonilla ha estado guiada por principios como la honestidad, el respeto y la defensa de la dignidad humana. En su ejercicio docente, promovió la inclusión y el reconocimiento de la diversidad, entendiendo la diferencia como parte esencial de la vida.

Para ella, la Universidad Tecnológica de Pereira representa mucho más que un lugar de trabajo: es una fuerza vital, un espacio de crecimiento y un símbolo de transformación personal y colectiva.

Hoy, incluso desde fuera de las aulas, su legado continúa vigente en la formación de profesionales, en la investigación y en las nuevas apuestas por la salud y la vida.