Un reemplazo a una compañera de estudio le permitió el ingreso a la UTP. En 1995 cuando ella llegó, una sala de sistemas era una novedad en la universidad. el DOS y el Word Perfec y fueron el sistema operativo y procesador de textos de la época. El ingeniero Elkin López fue quien le hizo la entrevista de ingreso para trabajar en los laboratorios virtuales de Ingeniería Industrial, luego se hizo docente. Hoy su gratitud con la Universidad es inmensa.




La de María Elena Bernal Loaiza es una trayectoria marcada por la transformación constante, el aprendizaje y el compromiso con la educación. Su historia recorre los cambios tecnológicos, administrativos y académicos de la institución, en los que ha participado como administrativa, estudiante y docente.
Estudiaba Tecnología en Sistemas en la UNAD cuando Viviana Lucía Barney le propuso que fuera su reemplazo en una licencia de maternidad, fue en 1995 cuando ella llegó a la universidad, primero en los entonces innovadores laboratorios virtuales de la Facultad de Ingeniería Industrial. En ese momento, la tecnología apenas comenzaba a integrarse a los procesos académicos, con sistemas como DOS, Lotus y WordPerfect, en una época donde incluso el uso del mouse resultaba novedoso. Desde allí, María Elena no solo se adaptó, sino que se convirtió en facilitadora de estos cambios, apoyando a docentes y compañeros en la apropiación de nuevas herramientas.
Formación y evolución profesional
Mientras trabajaba, avanzó en su formación académica como tecnóloga e ingeniera de sistemas, complementando su crecimiento con estudios de posgrado, entre ellos maestrías en investigación de operaciones, desarrollo humano y organizacional, y un doctorado en didácticas. Este proceso le permitió dar el paso hacia la docencia, un sueño que nació desde sus primeros años en la institución.
“No solo me he cualificado en lo académico, la universidad es un lugar especial, porque nos ha brindado esa formación en el campo del ser humano humano y del hacer. Es decir formación para todo” reconoce María Elena.
Su ingreso como docente inició como catedrática, pasando luego por diferentes modalidades hasta alcanzar uno de sus mayores logros: convertirse en docente de planta. Desde el aula, ha orientado asignaturas como informática, simulación y logística, siempre con una visión centrada tanto en la enseñanza como en el aprendizaje conjunto con sus estudiantes.
Para ella los decanos y sus compañeros docentes forman parte de esa familia que la ha fortalecido para llegar al lugar que ocupa hoy. “Es muy grato decir que desde mi llegada como administrativa en los laboratorios de la facultad hasta hoy, mis compañeros y jefes son fuente de apredizaje y respaldo”, dice María Elena con alegría y gratitud.
Una vida universitaria integral
Más allá del ámbito académico y administrativo, su experiencia en la universidad también ha estado marcada por la participación en espacios culturales y deportivos. Integró el equipo de voleibol institucional y vivió épocas emblemáticas como la de los tradicionales buses amarillos, símbolos de identidad universitaria.
A lo largo de su trayectoria, también ha sido parte de procesos de investigación, liderando semilleros y participando en grupos académicos, además de involucrarse en nuevas tendencias como la inteligencia artificial, entendida como una oportunidad de aprendizaje y evolución.
Valores, familia y sentido de pertenencia
María Elena destaca valores como la honestidad, el respeto, la humildad y la sinceridad como pilares de su vida personal y profesional. Su entorno familiar, conformado por sus padres, hermanos e hija —también profesional formada en la universidad—, ha sido fundamental en su desarrollo.
Para ella, la universidad además de ser su espacio laboral, se convirtió en un proyecto de vida que le ha brindado estabilidad, crecimiento y múltiples oportunidades. “Todo me lo ha dado la universidad”, es una frase que resume su sentir tras 30 años de historia.
Tres momentos que marcaron su camino
Dentro de su recorrido, identifica tres hitos fundamentales: su ingreso a la universidad, el inicio de su labor como docente y su nombramiento como docente de planta. Cada uno representa un avance en un camino construido con disciplina y dedicación.
Un legado en construcción
Hoy, María Elena Bernal Loaiza mantiene su forma de ser discreta y sencilla, y continúa aportando a la formación de nuevas generaciones desde la Facultad de Ciencias Empresariales, consolidando un legado que integra conocimiento, experiencia y vocación.
Su historia es reflejo de una universidad que transforma vidas y de una mujer que ha sabido crecer con ella, adaptándose a los cambios y aportando al desarrollo institucional y humano.








