Trabajaba como secretaria con un ingeniero de sistemas y de manera autodidacta estudió el sistema operativo Windows, que era una novedad. En 1995 atendió una convocatoria en la UTP con otras 40 personas. Logró el máximo puntaje y eso le abrió las puertas de la UTP. Su evolución es evidente. Se formó en postgrados y ahora es docente. Egresada del colegio Ormaza hizo secretariado ejecutivo en el Sena





Olga Lucía Hurtado comenzó su trayectoria con la Universidad Tecnológica de Pereira en 1995, cuando decidió presentarse a una convocatoria pública, de la que le decían que era muy difícil, porque habían muchos aspirantes con experiencia dentro de la misma institución, lo que la inspiraba era de aprender del proceso y estar segura de sus capacidades.
Su preparación, construida en gran parte de manera autónoma, le permitió obtener uno de los mejores resultados. Tras varias revisiones y demoras en la vinculación, finalmente ingresó a la universidad por mérito propio, un hecho que marcaría el inicio de su vida laboral en la institución. “Entré con mucha satisfacción, porque todo lo logré sola”, recuerda.
El inicio de una trayectoria laboral



Su primer cargo fue en la oficina de personal. Allí, sin una inducción formal, tuvo que aprender desde cero el funcionamiento de su puesto de trabajo y entender las dinámicas administrativas de la Universidad. “ No conocía con claridad la estructura académica ni administrativa, pero asumí el reto con disposición”. Ese proceso le permitió desarrollar una forma de trabajo basada en la búsqueda constante de soluciones y el aprendizaje práctico.
Con el paso del tiempo, se vinculó a la División de Servicios, un espacio laboral que la conectaba con otro proceso estratégico. Tenía relación con el sistema de vigilancia, transporte, aseo, reparaciones locativas, seguros, ebanistería entre otros. Era conocer otro frente universitario. Se convirtió en la mano derecha de Luz Dary Osorio, una jefe muy humana y sensible, pero al mismo tiempo recia y exigente.
En la división de servicios permaneció varios años, posteriormente pasó al programa de Tecnología Industrial, donde consolidó gran parte de su trayectoria administrativa y en donde se hizo docente.
Cada etapa estuvo marcada por el aprendizaje y la adaptación, elementos que fortalecieron su experiencia dentro de la institución. “De todos mis jefes he aprendido mucho, de Diego Osorio en Peresonal el orden y la forma cómo solucionar conflictos, de Luz Dary su disciplina, saber dar instrucciones y saber escuchar y de los decanos la responsabilidad académica a la hora de enfrentar cada hora de clase”. Reconoce Olga.
Estudiar y trabajar al mismo tiempo
Mientras avanzaba en su vida laboral, Olga Lucía también tomó la decisión de continuar con su formación académica. Inició con estudios en el colegio Jesús María Ormaza, luego en el SENA, y ya mientras desarrollaba sus actividades en la UTP cursó Administración Pública en la ESAP y más adelante realizó una maestría en Desarrollo Humano.
“ En el SENA hice muchos cursos, entre ellos el de secretariado ejecutivo. Eso me permitió entender muchas cosas y estar preparada para diferentes retos”. Dice con una sonrisa llena de satisfacción. El triple rol no fue sencillo, ya que debía equilibrar sus responsabilidades laborales con el de madre y de estudiante. Sin embargo, su motivación por superarse la llevó a continuar.
Su decisión de estudiar también estuvo influenciada por su deseo de sentirse más segura en los espacios profesionales y académicos.
El paso a la docencia
Ya con un conocimiento de la Universidad, después de fortalecer su formación profesional, en 2006 inició su camino como docente, una experiencia que transformó su vida. Su triple rol se mantuvo, seguía siendo auxiliar adminsitrativa, madre y ahora ya no como estudiante sino como profesora”.
Desde entonces, encontró en la enseñanza un espacio de realización personal. Para ella, el aula no solo es un lugar de transmisión de conocimientos, sino también de acompañamiento a los estudiantes en su proceso de formación. Años más tarde, en 2016, tomó la decisión de renunciar a su cargo administrativo para dedicarse de lleno a la docencia, una decisión que asumió una vez sus hijas culminaron sus estudios.
Momentos que marcaron su vida
A lo largo de su historia, Olga Lucía ha vivido momentos que han definido su camino haciéndola más fuerte en unos aspectos y más sensible en otros, pero lo más importante haciéndola mejor ser humano.
Uno de los más significativos fue la graduación de sus hijas como profesionales, un logro que representa la materialización de sus esfuerzos como madre. También enfrentó la pérdida de su esposo, un hecho que transformó su vida personal y que significó un proceso de adaptación y fortaleza. Posteriormente, el nacimiento de su nieto se convirtió en una nueva fuente de alegría y motivación.
Una vocación de servicio
Su historia personal, marcada por dificultades económicas en la infancia, ha influido en su forma de relacionarse con los demás. Dentro de la universidad, se ha caracterizado por su cercanía con los estudiantes, especialmente con aquellos que enfrentan situaciones difíciles. Su disposición para escuchar, orientar y apoyar hace parte de su vocación de servicio, que va más allá de lo académico.
Esa condición la llevó a aceptar un reto que le puso el rector Luis Fernando Gaviria, quien consideró que era la idónea para coordinar uno de los programas de acompañamiento más importantes para la Universidad, el capítulo de Jóvenes en Acción dentro de la UTP. Fueron Muchos los estudiantes en riesgo de deserción que se beneficiaron de la orientación de Olga para ingresar y mantenerse en el programa y hoy ya son profesionales que cambiaron su entorno familiar.
Una vida ligada a la universidad
Para Olga Lucía, la Universidad Tecnológica de Pereira representa un espacio de transformación. Allí no solo encontró estabilidad laboral, sino también oportunidades de formación y crecimiento personal. Su historia también refleja un proceso de superación familiar, en el que la educación ha sido el eje principal.
Hoy continúa su labor como docente, manteniendo el compromiso y el sentido de pertenencia que han caracterizado su trayectoria. Su historia demuestra cómo el esfuerzo, la educación y la dedicación pueden abrir caminos y construir proyectos de vida sólidos.








