Llegó a la UTP con gran andamiaje académico y una experiencia consolidada. Una convocatoria la puso en universidad pública, fue un acierto para su vida. No olvida su origen en Aguadas Caldas y su formación como normalista. Desde muy joven enseñar es su pasión, tarea que hace sin descansar hace 40 años.

La vida de Marta Cecilia Gutiérrez ha transcurrido en salones de clase, orientando una cátedra o recibiéndola, cada día se prepara para aportar a la educación, se ha formado en diferentes niveles. Ha orientado clases en pregrado y postgrado en la UTP. Son cuatro décadas de trayectoria docente, de ellos 23 en la Universidad Tecnológica de Pereira, tiempo en el que Martha Cecilia ha ayudado a consolidar las  didácticas   específicas, que hoy impactan la formación de maestros e investigadores en la región y el país.

Una vocación que nació en la escuela normal

Oriunda de Aguadas, Caldas, y egresada de la Normal Superior “Claudina Munera”, Marta Cecilia Gutiérrez creció en un entorno donde la docencia representaba una posibilidad real de transformación social. Aunque inicialmente cursó estudios en Psicología en Manizales, pronto confirmó que su proyecto de vida estaba en la educación.

Su formación avanzó con una maestría en Educación de Adultos y un doctorado en Pedagogía, procesos que le permitieron fortalecer su mirada crítica sobre la enseñanza y comprender la necesidad de investigar la práctica docente desde las didácticas específicas.

La llegada a la universidad pública

Con una experiencia de 17 años: inicialmente como fundadora de la Universidad Luis Amigó de Manizales, posteriormente se vinculó a la Universidad Católica en la capital caldense y a la Universidad de Manizales, en 2003 llegó a la Universidad Tecnológica de Pereira luego de ganar un concurso docente en la Facultad de Educación. Su llegada a la universidad pública marcó una nueva etapa.

Desde su vinculación, comenzó a consolidar un grupo de investigación en didácticas junto a otras docentes. Lo que inició como un esfuerzo colectivo incipiente se transformó en un grupo bien clasificado, con producción investigativa sostenida y reconocimiento nacional.

En 2004 impulsó la red de semilleros de investigación en Risaralda y promovió la articulación de programas orientados a la formación investigativa temprana. El programa Ondas de Investigación fue una alegría para ella, proyecto en el que encontró a Samuel Ospina Marín como su gran aliado. Posteriormente lideró la creación de la Maestría en Educación, programa que se aproxima a dos décadas de funcionamiento. Las didácticas específicas han sido su campo predilecto, desde el que ha aportado con el apoyo de otros profesores investigadores   a la   aprobación en el año 2015 del Doctorado en Didácticas y actualmente es su    directora.

Investigar para transformar la enseñanza, el aprendizaje y la educación

La línea de trabajo de la profesora Gutiérrez se centra en la didáctica de las ciencias sociales y la formación del pensamiento crítico. Su enfoque parte de una convicción clara: la investigación no puede desligarse del aula.

“La investigación me ha dado muchas posibilidades, trabajar con jóvenes, le mantiene a uno el dinamismo, la alegría, la capacidad de repensarse día a día.  Eso ha sido muy significativo porque cuando se relaciona investigación y docencia, la investigación le va mostrando a uno donde hay fallas cuáles son los problemas, pero la docencia se las confirma y eso permite avanzar en la investigación y llevar lo que se investiga al aula de clase” explica Martha Cecilia.

Considera que, en el actual contexto marcado por la sobreinformación, la desinformación y la polarización, la formación docente enfrenta desafíos cada vez más complejos. El reto es formar maestros capaces de leer críticamente la realidad. “Hoy la escuela tiene dos desafíos grandes diría yo en la formación de maestros: uno en lo humano y el otro el pensamiento crítico, si un profesor no tiene pensamiento crítico, no tiene capacidad para tomar decisiones curriculares informadas para educar  la ciudadanía del  presente siglo”, asegura.

De la escritura manual a la integración digital

Su trayectoria profesional también ha estado atravesada por la transformación tecnológica. Recuerda que su tesis doctoral la escribió a mano porque en su momento se hacía de esa manera. “Usar el computador era dispendioso, se hacía muy lento”. Posteriormente fue transcrita, una experiencia que simboliza el tránsito entre el mundo análogo y el digital.

Con el tiempo, asumió la integración de tecnologías en la enseñanza como una necesidad académica. Realizó un postdoctorado en psicología de la educación en prácticas educativas con Tecnologías de la Información y Comunicación, fortaleciendo la incorporación crítica de herramientas digitales en sus procesos formativos, lo que le permitió ganar un premio Iberoamericano.

Hoy sus clases integran análisis de problemáticas actuales, uso de recursos digitales y discusión argumentada, siempre con el propósito de formar ciudadanas y ciudadanos reflexivos, comprometidos con la democracia.

La satisfacción es permanente.

Entre los momentos más significativos de su trayectoria, destaca la transformación de sus estudiantes, que se refleja en la sustentación de trabajos de grado y tesis doctorales. “Acompañar a  los estudiantes en su  formación  investigativa, que inicialmente la perciben  como  compleja  y, posteriormente, verlos  sustentar  con  solvencia sus proyectos de grado, para mi es una de las mayores recompensas profesionales”, reconoce.

Los valores que rigen su vida

Su tono amable y comprensible identifican a Martha Cecilia dentro y fuera del aula y de la UTP, como reflejo de los valores que construye cada día: La solidaridad, el trabajo en equipo, el amor por lo que hace.

A ella la Universidad Tecnológica de Pereira, le despierta un agradecimiento eterno, porque le ha dado la posibilidad de avanzar como persona y como profesional, con toda una formación de la que se siente orgullosa, pero de la que no se ufana y lo demuestra con la sencillez con la que aborda su vida cotidiana. “En la UTP todo se ha podido, aunque en ocasiones haya sido difícil” concluye con el anhelo de seguir aportando a la construcción de otra educación  posible.