La Universidad Tecnológica de Pereira completa cinco años de avances sostenidos en su proceso de renovación curricular, una apuesta institucional que busca fortalecer la calidad académica, promover la pertinencia de los programas y responder a las necesidades cambiantes del entorno social y productivo.





Este proceso, que tuvo su origen en la actualización del Proyecto Educativo Institucional en 2019, se consolidó con la creación de la Política Académica Curricular Institucional, que orienta a todos los programas de la Universidad en la realización de su renovación curricular.
Esta renovación representa un ejercicio de autorreflexión, autoevaluación y autorregulación, en el que los equipos académicos revisan la pertinencia de los programas, sus propósitos, objetivos, resultados de aprendizaje, la coherencia con los perfiles de ingreso y de egreso y la actualización de los microcurrículos que orientan la transformación e innovación de las prácticas educativas requeridas en la educación del siglo XXI.


“Lo que buscamos es consolidar una cultura de autoevaluación, en la que cada programa reflexione sobre su quehacer académico, identifique sus fortalezas y retos, y pueda proyectarse con mayor pertinencia frente a las necesidades del entorno”, explicó Diana Ovalle, profesional de la Vicerrectoría Académica.
Durante este quinquenio, la Universidad ha consolidado un trabajo sistemático que involucra a docentes, estudiantes y directivos de todas las facultades. A la fecha, 61 programas académicos -28 de pregrado y 33 de posgrado- han formalizado su renovación curricular, en cumplimiento del Acuerdo 44 del Consejo Académico, mientras que los demás se encuentran en diferentes etapas del proceso.
Entre las experiencias más destacadas se encuentra la de la Facultad de Ciencias Empresariales, que implementó una estrategia que le permitió desarrollar de manera articulada la renovación de todos sus programas de pregrado y posgrado, en un trabajo colaborativo que da como resultado una importante apuesta de facultad.
A esta buena práctica se suma el trabajo realizado por la Facultad de Ciencias de la Salud que además de presentar la renovación de todos sus programas de posgrado de manera unificada, logró realizar la renovación de su programa de Medicina como un importante hito en el marco de sus 50 años.
¿Cómo es la ruta?
El proceso de renovación sigue la ruta establecida en el Sistema Interno de Gestión de la Calidad Académica, disponible en la página de la Vicerrectoría Académica.
Así una vez los programas culminan su fase de autoevaluación, presentan su propuesta ante los Consejos de Facultad y de allí al Comité Central de Currículo y Evaluación o al Comité Central de Posgrados, según corresponda.
Si en el marco de la renovación se presentan modificaciones en el programa, estos cambios de acuerdo al tipo —ya sea en el plan de estudios, denominación, modalidad o duración—, son revisados por el Consejo Académico y el Consejo Superior, para posteriormente ser presentados ante el Ministerio de Educación Nacional en calidad de información o de solicitud de aprobación para su aplicación.
Como institución acreditada de alta calidad, la UTP cuenta con autonomía para implementar los cambios académicos de manera ágil, fortaleciendo así su capacidad de respuesta y adaptación.
El proceso ha dejado importantes aprendizajes en torno a la evaluación de resultados de aprendizaje, la integración de los procesos formativos, la formación profesional integral y el desarrollo docente. Los retos actuales se centran en poner en práctica las transformaciones curriculares, garantizando que los ajustes se reflejen en la enseñanza, la evaluación y la experiencia educativa de los estudiantes.
“El desafío ahora es que las transformaciones curriculares se reflejen en las prácticas educativas innovadoras que contribuyan al logro del propósito de formación de cada programa. Ese es el compromiso con la comunidad universitaria y con el país”, señaló Diana Ovalle, profesional de la Vicerrectoría Académica.
Con estos avances, la Universidad Tecnológica de Pereira reafirma su compromiso con una educación pertinente, flexible y de alta calidad, y da respuesta a las inquietudes de los distintos estamentos universitarios a través de su estrategia UTPResponde, y a los desafíos del contexto nacional pero además se responde a las solicitudes realizadas en los distintos espacios de deliberación que tiene la institución.








