La Universidad Tecnológica de Pereira avanza durante la vigencia 2026 en la actualización de su metodología de gestión de riesgos, en respuesta a los nuevos lineamientos establecidos por el Departamento Administrativo de la Función Pública, orientados a fortalecer la transparencia y la integridad en las entidades públicas.

Esta actualización se fundamenta en la adopción del Sistema Integrado de Gestión de Riesgos para la Integridad Pública (SIGRIP), el cual integra cinco categorías clave: riesgos de procesos, riesgos sobre LA/FT/PM, riesgos de corrupción, riesgos fiscales y riesgos de integridad pública. Este enfoque permite una visión más amplia y estructurada para la identificación y control de los riesgos institucionales.

Desde el Sistema Integral de Gestión y el Equipo Interinstitucional de Gestión de Riesgos, se adelanta un proceso de acompañamiento a las diferentes dependencias, facultades y unidades organizacionales, con el propósito de socializar la nueva metodología y orientar la identificación de riesgos para la vigencia 2026. A la fecha, se han realizado visitas a 30 dependencias, mientras se continúa con el proceso en las restantes, consolidando un ejercicio participativo y articulado.

La importancia de este proceso radica en la definición de controles efectivos que eviten la materialización de los riesgos identificados. En el ámbito académico, por ejemplo, uno de los principales riesgos es la pérdida del registro calificado de los programas, lo cual impediría su oferta. Frente a ello, se establecen acciones de seguimiento a los tiempos establecidos por el Ministerio de Educación Nacional y a los procesos de autoevaluación, garantizando el cumplimiento de los requisitos normativos.

Asimismo, este ejercicio se articula con el Modelo Estándar de Control Interno, el cual tiene un enfoque basado en riesgos y es objeto de seguimiento por parte de entes de control como la Contraloría. En este sentido, los mapas de riesgos institucionales se convierten en herramientas clave para la evaluación de la gestión y el fortalecimiento de los procesos internos.

La metodología contempla tres fases principales: la identificación de riesgos, un primer seguimiento en el mes de junio y un segundo seguimiento en noviembre. Durante estas etapas se evalúan los controles, indicadores y acciones implementadas, permitiendo determinar la pertinencia de los riesgos y la necesidad de ajustes o nuevas estrategias.

De esta manera, la Universidad continúa consolidando una cultura institucional orientada a la prevención, el control y la mejora continua, mediante estrategias que fortalecen la gestión transparente y el cumplimiento de sus objetivos misionales.