Lo que hoy es un frondoso cerramiento natural con árboles que alcanzan los 15 metros de altura, comenzó en 2007 como una barricada de sacos de tierra. El «Jardín de Artista», un proyecto liderado por el profesor Óscar Salamanca.

De la barricada al bosque

El origen del jardín se remonta a la obra «Barricadas Floridas», una instalación presentada en un Salón Nacional. La propuesta original consistía en recolectar telas con estampados florales donadas por vecinos de la universidad para crear dos barricadas rellenas de tierra: una ubicada en la Gobernación y otra en la portería de la Facultad de Bellas Artes.

Mientras que la barricada de la Gobernación fue violentada y sus telas robadas, la estructura de Bellas Artes permaneció. Al estar ubicada en una zona de humedal, las semillas contenidas en la tierra germinaron, transformando los sacos en arbustos y, finalmente, en el bosque que es hoy. Ante este fenómeno, se decidió cerrar estratégicamente el espacio para evitar que las podas institucionales lo convirtieran en un prado convencional, permitiendo así el libre tránsito de especies.

Una filosofía de «Baja Intensidad»

Para el profesor Salamanca, el jardín no es una galería tradicional. Se define por ser un espacio de «baja intensidad», oculto y silencioso, que huye de la espectacularidad. Su premisa fundamental es la relación indisoluble entre el arte y la vida, donde la efimeridad juega un papel crucial.

Los artistas que aceptan el reto de exponer en el jardín saben que sus obras no regresarán. Al quedar a la intemperie, las piezas son intervenidas por la lluvia, las hormigas y el pantano, desafiando el concepto de la «obra única» y de la autoría permanente. El proceso es siempre el mismo: el artista recibe una superficie con medidas específicas, la interviene y, tras el ensamblaje, la obra queda a merced de la naturaleza.

Presente y futuro del espacio

A lo largo de sus 19 años de trayectoria, el jardín ha recibido creadores de Argentina, Ecuador, Perú, México, Venezuela y España. Actualmente, la programación destaca por su diversidad:

  • Exposición Actual: El reconocido artista de Pasto, Óskar Romo, aceptó el desafío de crear una pieza exprofeso para ser degradada por el jardín.
  • Semillero de Investigación: El espacio sirve como aula viva para los jóvenes talentos del semillero, bajo el liderazgo de Santiago Betancur, junto a Samuel Sánchez y Laura Vanessa, quienes presentarán sus intervenciones en lo que resta del año.

Este proyecto, que recientemente captó la atención del periódico especializado Arteria, continúa demostrando que en el corazón de la UTP existe un lugar donde el arte no se cuelga para ser admirado, sino que se planta para ser transformado por la vida misma.