En la UTP me siento joven y viva: María Victoria Sánchez

Siendo adolescente llegó a la Universidad Tecnológica de Pereira en 1986. Ya son 35 años de labores y no siente el pasar del tiempo. Sin terminar su formación universitaria fue vinculada para la sala de reactivos de la Escuela de Tecnología Química. Es emprendedora Barranqueros UTP. Se disfrutó el recorrido del icónico bus amarillo universitario que la llevaba hasta Cuba donde ha vivido toda la vida.

Si preguntamos por María Victoria Sánchez en la universidad Tecnológica de Pereira, difícilmente nos darían razón, pero si la llamamos Vicky, la de química, se identifica con mayor facilidad, por lo menos entre quienes hace más de 10 o 15 años habitan el campus.

Ella recuerda que cuando era estudiante de bachillerato, visitaba a su tía en el centro de Pereira y al ver pasar el bus amarillo de la UTP su madre le decía: “Mija que bueno que algún día pudiera trabajar allá y que ese bus la transportara” y el sueño se le cumplió.

A los 17 años Vicky llegó a la universidad para construir el sueño de su vida, ser profesional, y lo logró. Pero además encontró en la UTP el espacio laboral que le ha dado todo. Con orgullo y con una sonrisa que lo dice todo, lo expresa de manera autentica: “Soy producto 100 % UTP”, afirma. Y lo es en todos los sentidos.

Estudió para abrir camino

En el segundo semestre de 1986, María Victoria ingresó a la universidad para estudiar Tecnología Química. Venía del barrio Cuba con una historia marcada por la educación pública y el esfuerzo familiar. Había sido una estudiante destacada en el colegio, pero el ingreso a la universidad supuso un reto mayor: materias exigentes, nuevos ritmos y responsabilidades.

El proceso no fue fácil al inicio, pero logró adaptarse, superar las dificultades y culminar su formación. En 1990 terminó materias y, aunque no hubo graduación formal por los paros de la época, su vida laboral ya estaba en marcha.

Una vida en la Sala de Reactivos

Al mes de haber terminado sus estudios, comenzó a trabajar en la Sala de Reactivos de la Escuela de Química, Reinaldo Marín, quien fue su profesor, le vio capacidades: orden, disciplina y conocimiento, y la referenció para asumir ese reto. Es el mismo espacio que hoy sigue siendo su lugar de trabajo. Desde allí ha acompañado, durante décadas, la labor académica de programas como Tecnología Química, Química Industrial, posgrados, laboratorios y proyectos de extensión.

Su tarea la preparación, distribución y almacenamiento de reactivos y soluciones que son clave en carreras donde la práctica representa cerca del 80 % de la formación. Con disciplina, orden y criterio técnico, ha sido parte fundamental del funcionamiento de los laboratorios de docencia.

Formarse para seguir aportando

Vicky entendió que la universidad es un mundo lleno de oportunidades y no un lugar estático. Se profesionalizó como Licenciada en Áreas Técnicas con énfasis en Química, y esa formación la puso en un escenario diferentes y ya como profesional accedió a la carrera administrativa. También hizo la especialización en Gestión de Calidad y Normalización Técnica, con apoyo institucional. Esa formación le permitió asumir nuevos retos, participar en procesos de mejora y, durante un tiempo, también vincularse a la docencia como profesora catedrática, una experiencia que marcó su manera de entender la educación.

“La docencia no es solo dar una clase; es formar personas”, recuerda.

Ella más allá del cargo

Su vida en la institución no se ha limitado al trabajo administrativo y docente. Aprovecha cada espacio de participación activa, espacialmente aquellos que se ofrece desde el Bienestar: Salud, Deporte, Cursos de Emprendimiento y procesos de formación complementaria.

Desde hace varios años integra la selección de natación de la UTP, participa en actividades físicas y hace uso consciente de los espacios que ofrece la universidad para el cuidado integral. Para ella, el bienestar también es parte del aprendizaje.

Un referente construido en equipo

Con el paso del tiempo, la Sala de Reactivos se transformó. Hoy es un referente institucional, manejo de residuos químicos y seguridad y salud en el trabajo. Un logro que María Victoria no asume como individual.

“Esto ha sido posible gracias al trabajo en equipo, al apoyo de mis jefes y a la confianza que me han dado”, señala, reconociendo a compañeros y coordinadores que han respaldado sus decisiones y procesos.

Permanecer, enseñar y dejar legado

Cercana a la edad de jubilación, Vicky no siente prisa por irse. Se siente con energía, claridad y compromiso para seguir aportando. Ha trabajado con monitores y personal de apoyo, acompañando procesos de formación que garantizan la continuidad del trabajo y la renovación generacional.

La nostalgia aparece, sí, pero también la tranquilidad de saber que el camino recorrido ha valido la pena.

Una vida hecha universidad

La Universidad Tecnológica de Pereira le dio formación, estabilidad y oportunidades. Ella, a cambio, le entregó trabajo constante, compromiso ético y una vida dedicada a hacer bien las cosas, incluso cuando no siempre se ven.

Hoy María Victoria Sánchez, Vicky, es un referente en la UTP que se distingue porque asume cada día como si fuera el primero,  porque a pesar de los momentos difíciles siempre está dispuesta a regalar una sonrisa a sus superiores, a los docentes y a los estudiantes, es Feliz en la UTP.