Lo que comenzó como un sueño que parecía inalcanzable, se materializó hoy en el auditorio de la Universidad Tecnológica de Pereira. Luisa Fernanda Parra Castaño recibió oficialmente sus títulos en Tecnología en Mecatrónica e Ingeniería Mecatrónica, culminando un proceso académico marcado por la disciplina y la superación de retos técnicos.

Para Luisa, el camino hacia la graduación no fue sencillo. Su paso por la Facultad de Tecnología estuvo definido por la intensidad de los laboratorios, entregas críticas y jornadas de estudio que se extendían hasta la madrugada. Según relata, el café fue su aliado constante en un trayecto donde los parciales pusieron a prueba su resistencia física y mental.

El valor de no rendirse

Más allá de las fórmulas y los circuitos, la carrera le otorgó a Luisa una lección de vida fundamental: la resolución de problemas.

«Mecatrónica me enseñó a no rendirme fácilmente, a buscar soluciones porque siempre hay una para todo», afirmó la hoy ingeniera. Con un enfoque práctico, recordó que el éxito en su campo muchas veces depende de la minuciosidad: «Si algo no funciona a la primera, siempre hay que revisar el cableado».

Un logro compartido

El éxito de Parra Castaño es también el resultado de un esfuerzo colectivo. La graduada destacó el papel crucial de su familia —sus padres Mary y Alfonso, y su hermana Natalia— quienes la acompañaron en cada trayecto y trasnochada.

  • Asimismo, subrayó que su formación fue posible gracias al apoyo institucional:
  • Financiamiento: Fue beneficiaria de la beca del programa Generación E.
  • Guía Académica: Resaltó el apoyo del director Orsiar Arbeláez, la secretaria Sandra Betancur y su equipo de docentes, entre ellos Adonai Zapata y Eduar González.
  • Trabajo en equipo: Celebró el cierre de esta etapa junto a su compañera de tesis, Janith Duarte.

Un mensaje de realidad

Al mirar atrás, Luisa reconoce que hubo momentos de profunda duda personal. Sin embargo, su mensaje para otros estudiantes es claro y desprovisto de romanticismo: aunque el cansancio sea extremo y parezca imposible levantarse de la cama, la capacidad de cumplimiento es real.

Hoy, con la mirada puesta en el crecimiento profesional y académico, Luisa Fernanda deja de ser la estudiante que no creía en sus metas para convertirse en una profesional firme ante los desafíos de la industria.