En una jornada marcada por la emoción y el orgullo, la Universidad Tecnológica de Pereira celebra la graduación de Leidy Carolina Quenguan Rosero, una estudiante distinguida del programa de Ciencias del Deporte y la Recreación que hoy ve materializados sus sueños tras un camino de superación y liderazgo.






Un Viaje desde el Gran Pueblo de los Pastos
Originaria del Resguardo Indígena de Males, perteneciente al pueblo de los Pastos en Nariño, Leidy Carolina llegó a la universidad con una mezcla de ilusión y miedos profundos. Proveniente de un mundo totalmente diferente, enfrentó la soledad de una ciudad nueva y el temor al racismo o al rechazo que otros compañeros habían relatado. «Llegué con muchos miedos… era un espacio sola donde no conocía a nadie», recuerda sobre sus primeros días.
El Encuentro con su Identidad y Liderazgo


El punto de giro en su historia fue el Cabildo Indígena Universitario, organización que le brindó el acompañamiento necesario para adaptarse y «soltarse» en el entorno académico. Lejos de ser solo una estudiante, Leidy Carolina se transformó en una figura clave de la comunidad universitaria:
- Se desempeñó como Gobernadora del Cabildo Indígena.
- Ejerció como Representante Estudiantil ante el Consejo Académico, participando activamente en la política universitaria.
- Superó momentos críticos en los que estuvo a punto de retirarse, encontrando el apoyo necesario en docentes, compañeros y administrativos que le recordaron que no estaba sola.
Un Grado con Sello Ancestral
Para la ceremonia de hoy, Leidy Carolina no solo porta su título profesional, sino también su identidad. Luciendo un traje tradicional tejido a mano por una tía artesana de su resguardo, la nueva profesional honra la historia de sus ancestros y la resistencia de su pueblo. Sus prendas representan el orgullo de sus raíces y la victoria de haber llegado a la meta.
Acompañada por su madre, abuela y otros familiares que viajaron desde Nariño, Leidy Carolina se despide de las aulas con la mirada puesta en proyectos sociales. Su paso por la UTP no fue solo académico; fue, en sus propias palabras, un «crecimiento muy grande» que le permitió abrir puertas desde la oficina del liderazgo estudiantil hacia un futuro lleno de posibilidades.








