Diana Patricia Jurado llegó a la Universidad Tecnológica de Pereira en octubre de 1997. Ingeniera de sistemas, con formación en gestión, desarrollo humano y liderazgo, ha dedicado 28 años de su vida laboral a la institución desde un mismo frente: la gestión de las tecnologías informáticas y los sistemas de información, un campo que ha evolucionado profundamente junto con la universidad.

Su llegada a la UTP se dio de manera inesperada. Mientras trabajaba en la Gobernación de Risaralda, un funcionario del entonces Centro de Recursos Educativos (CRE) le solicitó su hoja de vida para entregarla al rector de la época, Carlos Alberto Ossa, sin darle mayores explicaciones. Seis meses después fue llamada a una entrevista que duró cerca de dos horas. Tiempo después recibió la noticia: había sido seleccionada como jefe de sistemas y procesamiento de datos, cargo desde el cual inició un proceso de transformación tecnológica que continúa hasta hoy.

CRECER CON LA TECNOLOGÍA Y CON LA UNIVERSIDAD

Cuando Diana Patricia ingresó, el panorama tecnológico era muy distinto. Desde el área de sistemas se procesaba incluso la nómina de la universidad y los trámites académicos y administrativos implicaban largas filas y jornadas extenuantes para los estudiantes. Desde entonces, su apuesta fue clara: fortalecer el desarrollo propio de software y trasladar los procesos a las áreas responsables, apoyados en tecnología.

“Siempre he creído que la universidad debía desarrollar su propio software”, afirma. Esa visión permitió consolidar un sistema de información robusto, con más de 270 desarrollos, cada uno con módulos y submódulos, que hoy soportan gran parte de los procesos académicos y administrativos de la institución.

Uno de los cambios que más satisfacción le ha generado ha sido la automatización de los trámites estudiantiles. Recuerda cómo, años atrás, los estudiantes madrugaban incluso desde las dos o tres de la mañana para matricularse. Hoy, esos procesos se realizan en línea, sin papel y con interfaces cada vez más amigables para los usuarios.

UN EQUIPO QUE CRECE Y SE TRANSFORMA

El crecimiento tecnológico de la universidad también implicó el fortalecimiento del talento humano. De un equipo pequeño en sus inicios, el área pasó a contar con 43 personas entre ingenieros, diseñadores UX, arquitectos de software y personal de soporte, además de 10 estudiantes que hacen parte de un semillero de formación.

Este semillero, creado hace dos o tres años, se ha convertido en uno de los proyectos que más orgullo le genera. Está conformado por estudiantes de diferentes programas que pasan por un proceso intensivo de formación en programación y luego se vinculan al área. Para Diana Patricia, es un ejercicio de gana-gana: los estudiantes se enfrentan a un entorno laboral real y la universidad fortalece su equipo con ideas frescas y nuevas metodologías.

Gracias a este proceso, seis jóvenes que pasaron por el semillero hoy hacen parte del equipo de planta, consolidando un relevo generacional que garantiza la continuidad y el crecimiento del área.

FORMACIÓN, LIDERAZGO Y EQUILIBRIO HUMANO

Diana Patricia es egresada de la Universidad Autónoma de Manizales como ingeniera de sistemas. Antes de llegar a la UTP ya contaba con una especialización en Gerencia de Tecnología, realizada en un convenio entre la Universidad Tecnológica de Pereira y la EAN. Ya vinculada a la institución, decidió dar un paso más en su formación y cursó la maestría en Desarrollo Humano y Organizacional.

Explica que buscaba un equilibrio entre lo técnico y lo humano. “Nosotros somos muy técnicos, muy metidos en la máquina, y hay que entender que el compañero no es la máquina, sino la persona”, señala. Esa formación le permitió fortalecer su liderazgo y su capacidad para comprender y acompañar equipos de trabajo.

La universidad también le brindó la oportunidad de realizar un curso internacional como experta en gestión universitaria, en convenio con la Universidad de Sevilla, experiencia que le permitió conocer otras realidades académicas y ampliar su visión institucional. A esto se suman múltiples cursos de facilitación que hoy respalda su manera de liderar.

LA UNIVERSIDAD COMO PROYECTO DE VIDA

Para Diana Patricia Jurado, la Universidad Tecnológica de Pereira ha sido todo. “La universidad me forjó como profesional y como persona”, afirma. Reconoce que la institución le brindó estabilidad, crecimiento profesional y las condiciones necesarias para sacar adelante a su hijo, hoy médico, graduado en plena pandemia y próximo a iniciar su especialización en México.

Más allá de los cargos y los logros, resalta el valor del recurso humano. Considera que las personas son lo más importante en cualquier organización y se siente profundamente agradecida por el equipo comprometido y responsable con el que ha trabajado durante todos estos años.

Aunque el paso del tiempo invita a pensar en el futuro, asegura que sigue disfrutando su labor. Destaca la autonomía que la universidad brinda a sus líderes para proyectar sus equipos y trabajar alineados con los objetivos estratégicos institucionales, un aspecto que, para ella, motiva a seguir aportando.

Tras 28 años de servicio, Diana Patricia mira su recorrido con gratitud y orgullo. Ha sido testigo y protagonista de la transformación tecnológica de la Universidad Tecnológica de Pereira, una institución que no solo modernizó sus procesos, sino que también marcó su vida personal y profesional.