En el marco de los 59 años del departamento, la científica July Andrea Rincón López fue condecorada con la máxima distinción honorífica. Su reconocimiento reafirma a la universidad como la casa académica donde las niñas y jóvenes cumplen sus sueños bajo un acompañamiento seguro.

En un acto de profundo significado para la región, el gobernador Juan Diego Patiño hizo entrega de la Gran Cruz de Risaralda a la científica July Andrea Rincón López. Esta distinción, la máxima honra del departamento, le fue otorgada en la categoría Orquídeas, reservada para mujeres cuyos servicios y méritos, en este caso en el campo de la ciencia, son altamente meritorios. El reconocimiento celebra su trayectoria como una de las 10 colombianas más destacadas por sus estudios y resalta el poder de la mujer pereirana en la ciencia internacional.

Para July Andrea, este galardón es un testimonio de resiliencia y gratitud. La científica reconoce que, aunque el camino de la investigación suele ser solitario, su éxito ha sido posible gracias al respaldo emocional y financiero de su familia, pilar fundamental para alcanzar la excelencia académica. Su mensaje resalta que detrás de cada mujer reconocida en la ciencia, existe una red de apoyo que permite superar las barreras de un campo de alta competencia.

Este logro es también un tributo a la labor de quienes guían el talento en formación. July Andrea resalta con especial gratitud el papel de la profesora Beatriz Cruz, señalándole como una profesional con la visión necesaria para acompañar y orientar a sus estudiantes. Para la científica, contar con mentores que no solo imparten conocimiento, sino que creen en el potencial de sus alumnas, es lo que permite que una joven investigadora logre transitar con éxito por el exigente camino de la física.

Como ingeniera física egresada de la Universidad Tecnológica de Pereira, July Andrea proyecta a la institución como la «casa académica» por excelencia. Su visión es que las niñas que sueñan con la ciencia encuentren en la universidad un lugar al cual acudir con la certeza de recibir una educación de alta calidad y, sobre todo, un espacio seguro.

La científica enfatiza la importancia de que las jóvenes se sientan acompañadas y protegidas en sus procesos profesionales. «Me emociona poder ser un referente para que muchas niñas, jóvenes y madres comprendan que somos capaces de ir más allá», afirmó al referirse a la necesidad de representación femenina en campos técnicos. El objetivo es que la academia sea el refugio donde la curiosidad se transforme en soluciones reales para la sociedad, garantizando que ninguna mujer recorra este camino sin el respaldo necesario.