La Universidad Tecnológica de Pereira celebra una nueva jornada de grados y entre quienes reciben su título profesional se encuentra Jorge Isaac Rodas Ortiz, del programa de Ingeniería en Procesos Sostenibles de las Maderas. Su recorrido en la Universidad Tecnológica de Pereira refleja cómo la pasión, la perseverancia y el apoyo familiar pueden transformar una experiencia académica

Jorge ingresó a la UTP en 2019 con la idea de que esta carrera sería solo una opción temporal. “Sea como sea, mi pensamiento era cambiarme en el segundo semestre a como diera lugar”, recuerda. Pero pronto descubrió que la Ingeniería en Procesos Sostenibles de las Maderas lo atrapó de manera inesperada.

Desde entonces, su pasión por la carrera lo llevó a involucrarse en distintos proyectos y experiencias académicas. “Hoy por hoy puedo decir que llevo distintos proyectos adelante y este grado ha sido un pequeño logro de lo que he podido obtener de la universidad”, comenta Jorge, visiblemente orgulloso de su trayectoria.

La familia ha sido un pilar fundamental en su camino. “He tenido el apoyo de mi papá, de mi mamá, de mis dos abuelas, mis tíos, y ahora, la admiración de mis sobrinos. Les he demostrado que vale la pena estudiar y luchar por los sueños”, dice Jorge. Su relato refleja cómo el respaldo de sus seres queridos ha sido un motor constante para seguir adelante.

Como todo estudiante, Jorge enfrentó retos y altibajos. La transición del colegio a la universidad no fue sencilla. “Ese golpe de realidad me costó un poco, pero me ha llevado a ser el profesional, qué deseo ser”, afirma. Cada obstáculo se convirtió en un aprendizaje que fortaleció su carácter y su compromiso académico.

La duración de su carrera también fue un desafío. Jorge explica que se ha demorado casi siete años en graduarse, especialmente por las matemáticas. “Eso no debe ser un impedimento para seguir cumpliendo las metas y los sueños de todos los ingenieros”, comenta, con un mensaje claro de perseverancia para quienes lo leen.

Uno de los momentos más significativos para él fue su labor como monitor de laboratorio durante cinco años. “Aprendí muchas cosas, no solamente a preparar un laboratorio y a cuidar elementos, sino también a conocer grandes seres humanos: docentes, estudiantes y administrativos”, dice Jorge. Esta experiencia le permitió crecer tanto en lo académico como en lo personal.

Además, esta labor le dio la oportunidad de compartir conocimiento con otros estudiantes. “Fue un privilegio poder dar un granito de enseñanza a todos los estudiantes, en especial de la Facultad de Ciencias Agrarias y Agroindustrias”, comenta. Para Jorge, esa experiencia es uno de los recuerdos más valiosos de su paso por la universidad.

El compañerismo y la diversidad de la comunidad universitaria también dejaron huella en él. “Entre compañeros y compañeras se van formando grandes lazos de amistad. Uno termina hablando con personas que le duplican la edad o son mucho menores que uno, pero son amistades que van a perdurar en el tiempo”, asegura Jorge.

Más allá de lo académico, Jorge valora las experiencias humanas y los recuerdos que atesora. “Me llevo el gran talento humano que hay, los momentos compartidos y los recuerdos que uno atesora durante la carrera”, comenta. Su historia evidencia que la universidad también es un espacio de relaciones significativas y aprendizaje de vida.

Hoy, un día tan especial para varios estudiantes, Jorge recibe su título con gratitud y Orgullo “Esta universidad me deja grandes enseñanzas, muchas anécdotas y muchas historias. Mi paso por la UTP me ha marcado y me ha formado como profesional y como persona”, concluye. Su historia es un ejemplo de cómo los comienzos inesperados pueden convertirse en trayectorias llenas de aprendizaje, amistad y logros.