Compañeras y Compañeros

 

Si hoy no nos hemos permitido encontrarnos en escenario para dialogar, es porque no hemos dejado por fuera los discursos racistas y xenofóbicos. Encontrarnos para discutir nuestras posiciones con respecto a mi accionar como representante estudiantil es para mí muy significativo, ya que considero se abriría por primera vez un espacio sin presiones y sin señalamientos carentes de base y fundamento, de los cuales estoy siendo víctima desde que asumí ser representante estudiantil.

 

Desde mis inicios en la representatividad del estudiantado he sido víctima constante de atropellos por parte algunos estudiantes, quienes manifiestan cosas como por ejemplo, “es indignante ser representado por un negrito”. Comentarios que van desde amenazas a mi integridad física, hasta difamaciones inequívocas, carentes de objetividad. Se han dedicado con los días a fabricar estereotipos asociados a mi condición de Afrocolombiano. Estos señalamientos, que ofenden, dañan mi integridad y la de mi etnia. Este constante ataque del cual he sido víctima directa no me ha permitido  cumplir a cabalidad mi propósito al interior de la universidad, pues los estudiantes opositores han creado una barrera artificial que me ha impedido hacer interlocución con todos los estudiantes; evitando que mis decisiones puedan ser explicadas y socializadas sin tergiversaciones.

 

A raíz de mi votación a favor de la reelección del señor rector ese racismo directo  se exacerba haciéndose visible y se convierte en un detonante, donde toda la población afro con razón  reacciona y enfrenta las manifestaciones de racismo, por medio de comunicados y comentarios por todos los medios. Esta situación  me preocupa pues nos lleva a propiciar  una lucha étnica al interior de la universidad.

 

Los afros al interior de la universidad han venido reorganizando sus dinámicas e incluyendo y reconstruyendo a través de la academia el acervo cultural perdido en épocas de la colonia. Es un dolor observar como un acto realizado por algunos pocos,  sirve como detonante para distanciar y ratificar los comportamientos racistas.

 

Hoy me doy cuenta que es muy difícil reestructurar los modelos racistas que imperan en las y los jóvenes del movimiento estudiantil cuando desde su interior no se condenan abiertamente.

 

Hoy me doy cuenta que fue imposible encontrarnos desde la diferencia.

 

Hoy me doy cuenta que la intolerancia, las prácticas racistas y excluyentes de los líderes estudiantiles fue un obstáculo para construir unas verdaderas banderas de lucha conjunta estudiantil.

 

Hoy  debo reconocer que los insultos y la persecución de la cual he sido víctima han impedido que esté al frente de mis representados luchando al lado de ellos como es mi deseo.

 

Es lamentable que la defensa de los intereses de los estudiantes y de la Universidad se haga a través de los insultos personales, atacando a las personas por sus posiciones políticas y no mirando el fondo de las cosas a través de la argumentación civilizada.

 

Compañeros si vamos a dar el debate por favor démoslo con base en cosas verídicas, mas no apelando a  acusaciones sin fundamento, producto de la ira y la xenofobia.

 

Ratifico mi compromiso y mis ganas de trabajar conjuntamente para y con los estudiantes

 

Los invito a dejar atrás los prejuicios sociales y raciales, a construir a partir de la diferencia: la comunidad mestiza de la universidad debe permitirse conocer y respetar también  las apuestas con perspectiva étnica.

 

No podemos juzgar ni señalar cuando nos dedicamos a coartar y nos negamos a escuchar y construir en colectivo.

 

 

JESÚS MANUEL SINISTERRA PIEDRAHITA

Representante De Los Estudiantes Ante El Consejo Superior

Universidad Tecnológica De Pereira